Macri bestia y ladrón: ¡Para de robar adoquines y destruir la ciudad!

Carlos Calvo y Sánchez de Loria. Uno de los depósitos a los que mandan los adoquines. Los vecinos denuncian que “se pierden” muchos por el camino.
La poco feliz idea de arrasar con los adoquines finalmente le está causando un fuerte dolor de cabeza al gobierno porteño: al éxito de los amparos presentados por los vecinos de San Telmo para preservar el empedrado de la calle Defensa, se sumó la intervención de la justicia en un caso similar en Barracas, la movilización de vecinos de Villa del Parque, y una denuncia penal en la que se señala al Poder Ejecutivo de la ciudad como responsable de la violación de las leyes que prohíben remover el adoquinado y de permitir la venta ilegal de estas piedras históricas.
Lo que empezó como una suerte de mito entre los vecinos de Palermo, Belgrano, San Telmo y Barracas, que veían pilas de adoquines en algunas esquinas, estalló con el famoso proyecto Prioridad Peatón que pretendía levantar el adoquinado de la calle Defensa porque, según las luminarias que idearon el plan sin tener en cuenta que estaba prohibido por la ley 65 de la ciudad, favorecía el acceso a todas las personas.
De manera paralela, Javier Miglino empezó a investigar qué pasaba con el empedrado que desaparecía de un día para otro. Se puso en contacto con vecinos de diferentes barrios, sacó fotos, hizo preguntas y recopiló las suficientes pruebas como para presentar una denuncia penal, a la que la semana pasada se sumó el director de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, Carlos Pisoni, y que tramita en el juzgado de Instrucción en lo Criminal 27 a cargo de Alberto Baños.
“Los vecinos me hicieron llegar fotos donde se veían montañas de adoquines, las que rápidamente eran cargadas en camiones identificados con una calcomanía del Ministerio de Espacio Público”, cuenta Miglino, que documentó esto no sólo en San Telmo y Barracas, sino también en las calles Miller y Sucre, en Belgrano, y en Santos Dumont a la altura de Chacarita. Dispuestos a investigar por su cuenta, los vecinos quisieron comprobar si los adoquines se vendían. Eureka. “Estos operarios se ofrecieron a vendernos 70 y 100 metros cuadrados”, revela Miglino. Algo que luego ratificó el programa GPS, del canal América, con una cámara oculta.
Se calcula que, a 2 pesos el adoquín, cada cuadra reporta una ganancia de 40 mil pesos. Y, de acuerdo a los registros fotográficos de los vecinos y de la Comisión de Patrimonio de la Legislatura porteña lo que se extrae va a parar a grandes depósitos en Tronador al 500, Dellepiane y Avenida Perito Moreno y Carlos Calvo y Sánchez de Loria, pero no se sabe cuántos “se pierden” en el camino. “Se mandaron notas al Ejecutivo pidiendo informes sobre esta situación pero no hubo respuesta”, dice Facundo Almeida, asesor de la Comisión. En la denuncia penal de Pisoni, en la que se hace referencia explícita a la comercialización de adoquines en forma irregular, se solicita como medida cautelar que se secuestren los adoquines extraídos de las calles porteñas, se haga su inventario y se pongan bajo custodia y responsabilidad del jefe de gobierno Mauricio Macri. Algo que el juez Baños deberá resolver en estos días.
Hasta el momento la cruzada vecinal logró frenar con una medida precautelar las obras de pavimentación en la calle Ituzaingó, en Barracas, y la masacre de adoquines en la calle Defensa.
El viernes pasado se convino entre los vecinos de San Telmo y el Ministerio de Desarrollo Urbano, que no se tocaría el empedrado de esa calle. “Vinieron a presentar una nueva versión del proyecto Prioridad Peatón y logramos acordar eso, pero nosotros queremos que se preserve todo el barrio, no sólo esas 14 cuadras”, advierte Patricia Barral, de la organización San Telmo Preserva. Hoy, Teresa de Anchorena, presidenta de la Comisión de Patrimonio de la Legislatura porteña, presentó un nuevo recurso de amparo para que se frenen las obras de pavimentación en México al 700 y en Gutiérrez y Cuenca, en Villa del Parque. Allí los vecinos también empezaron a movilizarse porque ya perdieron los adoquines de la Avenida Álvarez Jonte, frente a la estación de tren, considerada de alto valor histórico.
Fuente: Critica Digital
Dejar un comentario